Spotify tiene varios niveles de acceso para los usuario, uno de ellos es el Freemium, para usuarios con cuentas gratuitas. En estos casos, Spotify no recauda dinero de las suscripciones de los usuarios sino de los anunciantes que pagan por incluir los anuncios a estas cuentas. Es en base a este dinero recaudado que reparte ingresos por cada reproducción que proviene de un usuario gratuito. Esto provoca que el precio por stream en estos casos pueda variar exageradamente de un mes a otro e incluso de un país a otro.